Anteriormente, hemos podido ver cómo, igual que en medicina, tenemos diferentes métodos físico-químicos para evaluar un cuerpo geológico. Mientras que la geoquímica y la geofísica son un básico matemático para la geología, en esta segunda parte, hablaremos de casos más concretos como son la cristalografía, su relación con la mineralogía y los yacimientos minerales y la petrología. También introduciremos en gran universo de las petrologías y pasaremos por los rasgos principales de los Riesgos Geológicos. Finalmente, como plus hablaremos de como la vulcanología integra todo lo anterior.

Cristalografía, Mineralogía y Yacimientos Minerales

Estas tres ramas están estrechamente ligadas. La cristalografía estudia las estructuras cristalinas de los minerales (a escala atómica). La mineralogía estudia el comportamiento, la composición y las características de los minerales (a escala microscópica y de muestra de mano). Finalmente, el estudio de los yacimientos minerales se centra en cómo estos minerales se acumulan en yacimientos o “trampas” donde pueden ser explotados (a escala kilométrica).

En Río Tinto (Huelva) se llevan sulfuros masivos desde época romana. El río transporta los lixiviados de la roca. Huelva es una zona muy importante en el estudio de yacimientos minerales. Foto de Noah Schamuells.

El estudio de los minerales y su distribución en el planeta es esencial para encontrar nuevos materiales que permitan el desarrollo tecnológico. Un ejemplo son los chips para smartphones, cada vez más potentes, que contienen un grupo de minerales conocido como Tierras Raras. Estos 17 minerales han traído de cabeza a la economía mundial (y con los que el presidente estadounidense parece tener una obsesión), ya que las mayores reservas explotables se encuentran en China. Los geólogos especializados en esta rama suelen ser geólogos de exploración, dedicados a la búsqueda de nuevos yacimientos minerales.

Petrología: Ígnea, Metamórfica y Sedimentaria

La geología clasifica las rocas en tres grandes grupos: ígneas, metamórficas y sedimentarias. La petrología es la ciencia que se encarga del estudio de cada uno de estos tipos. En términos generales, abarca su geoquímica, texturas, relación mineralógica, granulometría, formación, origen e interpretación geológica. Muchas de las ramas mencionadas anteriormente se aplican en petrología: la geoquímica para determinar composiciones, la cartografía para delimitar cuerpos geológicos y la geofísica para relacionar lo observable en superficie con lo que yace bajo nuestros pies.

Petrology. Principles and practice de Gautam Sen. DOI 10.1007/978-3-642-38800-2

Todas las petrologías comparten una herramienta común: la PETROGRAFÍA (sí, suenan parecido). La petrología es el estudio global de una roca, mientras que la petrografía implica un estudio “gráfico” de su relación mineralógica. Dicho de otro modo: observar la muestra al microscopio y describirla. Para ello se utilizan láminas delgadas y microscopios de diversa complejidad, desde el óptico hasta el electrónico de barrido y, si es necesario, incluso un acelerador de partículas.

Riesgos Geológicos

Vivimos en un mundo en constante movimiento, y los seres humanos somos frágiles ante él. Como dijera Julio Verne: “Podemos desafiar las leyes humanas, pero no podemos resistir a las naturales”. Los riesgos geológicos se dedican a conocer y evaluar los procesos naturales y cómo nos afectan directamente. Por lo general, el estudio de un riesgo es la suma de tres factores:

  • Peligrosidad: probabilidad de que ocurra un fenómeno potencialmente dañino de cierta intensidad.
  • Vulnerabilidad: susceptibilidad de los sistemas expuestos a ser afectados o dañados.
  • Exposición: cantidad de personas, bienes y sistemas ubicados donde son factibles los daños.

Evaluar estos tres conceptos permite conocer el riesgo al que estamos expuestos por los procesos naturales de la Tierra. Insisto, “procesos naturales” a los que hemos añadido un factor humano o material.

Efectos de la DANA en el nuevo cauce del río Turia, construido entre 1965 y 1973, tras la gran riada de 1957. El cauce se llenó de agua y protegió a la ciudad de Valencia de las inundaciones, evitando daños mayores a la ciudad. Por Pacopac .

Históricamente, los planes urbanísticos de las ciudades solían pasar por alto estos riesgos a la hora de construir. La cuestión de construir o no construir da para un debate, pues si lo pensáramos bien, lo más seguro para no ser afectados por un riesgo geológico aleatorio sería… no vivir.

Ejemplos de riesgos geológicos a los que estamos expuestos hay miles: inundaciones, erupciones volcánicas, desprendimientos, deslizamientos, socavones, tsunamis, terremotos… En definitiva, todo aquello que demuestra que la Tierra es un planeta vivo.

Vulcanología

Hemos hablado de la mineralogía; las rocas volcánicas están compuestas por minerales. Hemos hablado de cartografía, la ciencia que estudia cómo se distribuyen las rocas. Y hemos hablado de petrología, la ciencia que estudia las rocas. Las rocas volcánicas son un tipo de rocas ígneas, su manifestación externa. También hemos tratado los riesgos geológicos, resultado de la interacción entre los humanos y fenómenos naturales como una erupción. Además, hemos mencionado la geofísica y la geoquímica, dos disciplinas básicas sin las cuales la monitorización y el estudio de la peligrosidad volcánica no serían posibles.

Geyer, A., Aulinas, M., Schamuells, N., & Prieto-Torrell, C. (2025). Vivint entre volcans / Viviendo entre volcanes. Zenodo. https://doi.org/10.5281/zenodo.15660214

La vulcanología es la integración de diversas ramas de la geología aplicadas a estos gigantes de fuego. Representa la unión perfecta entre la geodinámica interna (el magma se genera en las profundidades) y la geodinámica externa (el magma emerge y modela el relieve). Si a esto le sumamos el factor humano, resulta evidente por qué debemos vigilarlos. Mediante métodos geoquímicos, geofísicos, estadísticos, meteorológicos, cartográficos y de modelización, determinamos la peligrosidad de que el volcán más cercano pueda afectar nuestra vida diaria.

Como habéis visto, entran en juego muchísimos factores a la hora de monitorizar un volcán. Por eso, un equipo de vigilancia volcánica suele estar formado por diversos profesionales: químicos, físicos, cartógrafos, geógrafos, ingenieros químicos, meteorólogos, matemáticos, ingenieros informáticos y, por supuesto, vulcanólogos.

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